miércoles, 27 de junio de 2007

Lo que no es verdad


Acaba de llegarme el catálogo de una importante editorial con las novedades del otoño y al repasarlo encuentro un libro titulado: Ricky Martin, su verdadera historia. Dios mío, me digo, si yo todavía no conozco la falsa. En cosas así percibe uno que ha comenzado a quedarse fuera de la realidad. Ahora que estaba razonablemente satisfecho de mi existencia, pues había logrado abandonar el tabaco y aprender un inglés de aeropuerto enormemente útil, me doy cuenta de que no sé nada de Ricky Martin. Tengo este libro para ponerme al día de su verdadera vida, pero dónde enterarme de la falsa, que es la que ha dado lugar a que publiquen la auténtica. Desesperado, miro el catálogo de arriba abajo sin hallar documentación sobre el tema.
Es normal que uno se irrite cuando encuentra dentro de sí lagunas culturales de este tamaño. Pero la irritación es poca cosa comparada con la envidia de saber que hay gente con una vida falsa y otra verdadera, es decir, gente con dos vidas. Y eso que el tal Ricky Martin apenas ha cumplido veinte años. Veinte años y ya lleva vividas dos vidas, una de ellas, según este catálogo, perfectamente documentada. Con esto no quiero decir que la otra carezca de acreditación, sino que yo no la conozco. De ahí el sentimiento de no estar suficientemente al día. Dos vidas, en fin. A este paso, cuando tenga mi edad habría vivido cuatro o cinco, o sea, la verdadera, la falsa, la apócrifa, la mística y la maldita, pongamos por caso. Y de todas ellas podremos encontrar un libro ilustrado, como éste, con fotografías a color.
Personalmente, daría las vidas que me quedan por vivir, incluida la verdadera, por una vida falsa. Tiene que ser apasionante levantarte cada día de una cama aparente y pasar el año viajando por países ficticios, cantando ante públicos inexistentes que aplauden de mentira. Lo que no sé es si la vida falsa se vive antes de la verdadera o se pueden construir las dos a la vez. Después de todo yo he aprendido inglés al tiempo que dejaba de fumar. Aunque lo primero no es verdad. Y lo segundo tampoco. ¿Me habré hecho yo una vida falsa también sin darme cuenta?

Juan Jose Millas

Articuento "Vidas"

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