Que se ponga de moda, que se haga hyper, que la gente llore en Prada y tambień en H&M. El llanto es democrático; puedes llorar con 99 euros en el Corte Inglés.
Es sostenible, hidratante, gratuito y voluntario.
Haz llorar a los que retienen líquidos, a los que abusan de los UVA, a los cazadores de hurones...a los que "den alcanfor" y a los que no.
Pero...IMPRESCINDIBLE...que lloren bien. Que tengan Cry Style.
Que sean como el cuento del chico que se emocionó en su despedida (para sorpresa de todos) por un par de cartulinas y una historia que dejo temblando la impresora de una oficina X. O como el otro cuento, el de sus desconsoladas, pero avariciosas viudas, que la semana pasada robaban a los ricos para dárselo a los menos y esta se quedan desconsoladas pensando que es un valiente cuando se va, cuando vuelve pero sobretodo cuando se emociona por una tontería.
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastio, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo
sábado, 7 de julio de 2007
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